Me he acostumbrado a lo sencillo, a lo difícil y a lo
perfecto. Me he acostumbrado a la primera de cambio, sin remedios, sin medias
tintas. Me he acostumbrado a no querer acostumbrarme del todo, porqué quiero
acabar de acostumbrarme de ella. Me he acostumbrado a su sonrisa, a su jodida
sonrisa. Me he acostumbrado de ella, con ella, pero no sin ella. Me he
acostumbrado a sus manías y sus matices, a sus ojos y a sus labios. Me he
acostumbrado a soñar con Madrid y no en París. Soñar en verla en mitad de la
Gran Vía, agarrada de mi mano, sin necesidad de almohadas. Y es que, al fin y
al cabo, la tengo y es la costumbre más bonita de la que quisieran
acostumbrarse todos. Dicen que acostumbrarse es otra forma de morir…pero yo
sólo conozco una; ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario