lunes, 22 de septiembre de 2014

Acostumbrarse es otra forma de morir.

Me he acostumbrado a lo sencillo, a lo difícil y a lo perfecto. Me he acostumbrado a la primera de cambio, sin remedios, sin medias tintas. Me he acostumbrado a no querer acostumbrarme del todo, porqué quiero acabar de acostumbrarme de ella. Me he acostumbrado a su sonrisa, a su jodida sonrisa. Me he acostumbrado de ella, con ella, pero no sin ella. Me he acostumbrado a sus manías y sus matices, a sus ojos y a sus labios. Me he acostumbrado a soñar con Madrid y no en París. Soñar en verla en mitad de la Gran Vía, agarrada de mi mano, sin necesidad de almohadas. Y es que, al fin y al cabo, la tengo y es la costumbre más bonita de la que quisieran acostumbrarse todos. Dicen que acostumbrarse es otra forma de morir…pero yo sólo conozco una; ella.

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