¿Te cuento un
secreto? Eres los 365 días más increíbles que conozco. Tú la musa y yo aquel
intento de poeta que fracasa más de lo que gana. Siento la extraña sensación de
que ya no te quiero; la extraña sensación, por alguna razón infrahumana, de
adorarte y prometo seguir haciéndolo el resto de mis días. Eres esa maravillosa
casualidad que más me gusta, eres lo más parecido a mí que existe.
Probablemente no me creas, de hecho, no pretendo que me crea nadie, pero no hay
nada más adictivo que tu sonrisa y el sonido de tus carcajadas. Eres la droga
que mata a la tristeza y pisa fuerte en los días más grises. Quiero que te
quedes conmigo, a mi lado, antes, ahora y siempre; quiero que te quedes, no por
el hecho ya de quererte, sino por el hecho de necesitarte. No te prometo el
mundo entero, ni las mejores épocas, ni los mejores momentos; simplemente,
prometo quererte como la hermana pequeña que nunca tuviste y, que ahora, hoy y
el resto de tu vida, tendrás. Te acompañaré hasta en los llantos más profundos,
en las risas más sinceras y en los fracasos más probables. ¿Y qué tal si te
cuento que mi felicidad habita a 74,5 km de aquí? ¿Y si te cuento que no puedo
perderte, que no puedo perder al alma gemela que siempre he deseado tener? Cada
vez que te alejas, se me va la vida. Cada ‘’te adoro’’ que me dedicas, me llena
de felicidad. ¿Y yo? Yo te debo la vida por todas esas cosas que has hecho por
mí y, aun pasando los años, no dejas de sorprenderme. Princesa es aquella
persona con más belleza interior y exterior que existe. ¿Pero sabes una cosa,
hermana? Tú no necesitas corona, ni castillos, ni príncipes, ni palacios; tú
mereces alguien que sepa hacerte reír llorando, que sepa tratarte de la mejor
manera que existe y, aun en los peores días, sepa escucharte. Necesitas a alguien
que cante victoria cuando tú sientas que lo has perdido todo. Yo apuesto por
ti, por nosotras, por todo lo que nos une y nos unirá siempre.
Te amo ahora y
siempre.