jueves, 28 de agosto de 2014

Indestructible.

¿Te cuento un secreto? Eres los 365 días más increíbles que conozco. Tú la musa y yo aquel intento de poeta que fracasa más de lo que gana. Siento la extraña sensación de que ya no te quiero; la extraña sensación, por alguna razón infrahumana, de adorarte y prometo seguir haciéndolo el resto de mis días. Eres esa maravillosa casualidad que más me gusta, eres lo más parecido a mí que existe. Probablemente no me creas, de hecho, no pretendo que me crea nadie, pero no hay nada más adictivo que tu sonrisa y el sonido de tus carcajadas. Eres la droga que mata a la tristeza y pisa fuerte en los días más grises. Quiero que te quedes conmigo, a mi lado, antes, ahora y siempre; quiero que te quedes, no por el hecho ya de quererte, sino por el hecho de necesitarte. No te prometo el mundo entero, ni las mejores épocas, ni los mejores momentos; simplemente, prometo quererte como la hermana pequeña que nunca tuviste y, que ahora, hoy y el resto de tu vida, tendrás. Te acompañaré hasta en los llantos más profundos, en las risas más sinceras y en los fracasos más probables. ¿Y qué tal si te cuento que mi felicidad habita a 74,5 km de aquí? ¿Y si te cuento que no puedo perderte, que no puedo perder al alma gemela que siempre he deseado tener? Cada vez que te alejas, se me va la vida. Cada ‘’te adoro’’ que me dedicas, me llena de felicidad. ¿Y yo? Yo te debo la vida por todas esas cosas que has hecho por mí y, aun pasando los años, no dejas de sorprenderme. Princesa es aquella persona con más belleza interior y exterior que existe. ¿Pero sabes una cosa, hermana? Tú no necesitas corona, ni castillos, ni príncipes, ni palacios; tú mereces alguien que sepa hacerte reír llorando, que sepa tratarte de la mejor manera que existe y, aun en los peores días, sepa escucharte. Necesitas a alguien que cante victoria cuando tú sientas que lo has perdido todo. Yo apuesto por ti, por nosotras, por todo lo que nos une y nos unirá siempre.


Te amo ahora y siempre.

martes, 26 de agosto de 2014

Madrid



Madrid no es ni la mitad de bonito sin tu sonrisa. Esos ojos, color cielo, a media noche, en mitad de la Gran Vía, son suficientes para enamorar al mundo entero y decirles que París es todo un fracaso teniéndote a ti. La distancia son sólo números y tú eres la equivalencia que más me gusta, la perfección más exacta y lo más preciso que existe. Verte dormir, despertar a tu lado y ver cómo te retuerces, de camino al baño, sin ninguna intención de abrir los ojos, debe remover infinidades de cosas en el interior de cualquiera. Deseo poder, algún día, quizá, perderme en tu espalda y recorrerte parte por parte. Quiero avanzar el tiempo tres años adelante para que mi destino sea, únicamente, estar junto a ti. Y es que la vida es eso, un reloj con destinos que quizá, nosotros, no seamos quienes para saberlos, kilómetros innombrables y metas inalcanzables. Pero, ¿Sabes una cosa? Sólo hay una meta que deseo proponerme y que doy por hecho que la voy a conseguir. Princesa, ¿Tienes alguna idea de qué puede ser?  Ver esa jodida sonrisa y esos preciosos ojos sin necesidad de tener una pantalla delante. Créeme, no hay morbo más tentador que tenerte a milímetros, cuando hacía una hora y 20 minutos te tenía a kilómetros.